Who the fuck are Arctic Monkeys?

A estas alturas de la película creo que no hay que explicarle a nadie quiénes son Arctic Monkeys. Si hay algo que caracteriza a este grupo es la capacidad de reinventarse con cada disco, capturando en cada uno de ellos las distintas fases en la vida de una persona. Con el primer álbum, Whatever People Say I Am That’s What I’m Not, dejaban perfectamente claro que venían de tocar en el garaje de su casa y que iban a comerse el mundo que describía Turner en temas como ‘When The Sun Goes Down’ o ‘The View From The Afternoon’. Con este debut llenaban desde Inglaterra la escena del rock que años antes había resurgido en Nueva York con grupos como The Strokes o The White Stripes.

Poco más de un año después y tras publicar el EP Who the fuck are Arctic Monkeys? con temas del primer álbum y otros como ‘No buses’ o ‘Cigarette Smoker Fiona’. Siguieron ese camino con un disco que iba un paso más allá y comenzaba a explorar también los sentimientos. Así, en 2007 nace Favourite Worst Nightmare, el álbum que mejor recoge la esencia de Arctic Monkeys y contiene temas que ya son himnos como ‘Fluorescent Adolescent’ y ‘Teddy Picker’, que les acabaron de ganar el favor del público y la crítica, llevándolos a recoger premios de la talla de los Brit Awards y a llenar escenarios en grandes festivales como Reading and Leeds.

Tras un año de parón en el que Alex Turner creó junto a Miles Kane The Last Shadow Puppets, Arctic Monkeys se mudaron en 2009 al desierto de California con Josh Homme, donde compusieron y grabaron el tercer disco, Humbug, el punto de inflexión en la carrera de la banda. El sonido de este álbum se caracterizó por ser más oscuro y complejo, fruto de la influencia de Homme y las letras que Turner plasmó en este elepé , que le coronaron como un gran letrista debido a la sensibilidad con la que era capaz de reproducir lo más profundo del ser humano. Muchos lo consideran el mejor disco de la banda mientras que otros acusan a Arctic Monkeys de haber perdido con él toda su esencia.

Una vez se hubieron metido de lleno en la vida del desierto, nació en 2011 Suck It And See, supuestamente tras la ruptura de Turner y Alexa Chung. Quizá sea el disco más flojo de su carrera, centrado en el desamor, y vino acompañado de un cambio de look radical, pasando del pelo largo al tupé de los muchachos de los años 50, chaquetas de cuero y botas. Turner se convirtió entonces en un icono sexual que también comenzó a usar trajes, y un grupo que estaba teniendo un buen desarrollo, acabó de explotar con la publicación de AM en 2013, totalmente fuera de la línea de Arctic Monkeys, pero que les hizo todo lo conocidos que no eran ya, les siguió brindando el aprecio de la crítica y con el que continuaron recogiendo premios.Algo que los chavales tímidos del principio no habrían reconocido jamás como suyo resultó ser un gran éxito.

Debido a que las personas cambian y crecen, también lo hizo su música, algo que parece que un sector del público no supo tener en cuenta a la hora de valorar el último trabajo de Arctic Monkeys, quienes, al fin y al cabo, hicieron lo de siempre: lo que querían.

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